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¿Cuál es la mejor edad para ponerse brackets?

No es que exista una edad mínima para poner brackets, es que su uso está ligado a varios problemas que han de tratarse a partir de una edad concreta, que suele ser los once años. 

Entre las afecciones orales de la infancia y ligadas al desarrollo dental de los niños y niñas figuran el apiñamiento de piezas, la mordida cruzada o la sobremordida. Todas ellas, problemáticas que pueden requerir el empleo de alguno de los tipos de ortodoncia existentes: desde la ortodoncia infantil interceptiva a la ortodoncia transparente (alineadores removibles) o los tradicionales brackets (tratamiento fijo). Así pues, dependiendo del problema, se acude a un tipo de solución.

Lo que ocurre es que, por ejemplo, la ortodoncia interceptiva es habitual entre los seis y los diez años porque trata de actuar sobre problemas de desarrollo óseo: expandir un paladar estrecho, ayudar en un déficit de crecimiento mandibular… Es decir, este tipo de aparatología corrige la mordida y facilita un desarrollo facial adecuado, por lo tanto, se recurre a ella en edades tempranas, cuando es más sencillo modelar la estructura ósea. A través de este tipo de aparatología se tratan de prevenir problemas mayores en la edad adulta.

Por el contrario, los brackets contribuyen, por ejemplo, a alinear las piezas dentales para lograr una mordida perfecta y una estética adecuada. Así, actúan en una segunda fase, cuando ya han salido prácticamente todos los dientes definitivos. De ahí que se apliquen a partir de una determinada edad.

Es por ello que, más que hablar de edad mínima para poner brackets, debemos hacerlo de afecciones sobre las que actuar y condiciones mínimas necesarias para hacerlo.

La edad no es el único factor en ortodoncia

No todos los niños o niñas necesitan aparatos y el momento de colocarlos varía dependiendo no solo de la edad, sino del desarrollo dental y las necesidades individuales de cada uno. Por esta razón, la personalización en las fases de diagnóstico y tratamiento resulta fundamental.

En el caso de la ortodoncia temprana puede incluso recomendarse realizar un tratamiento cuando conviven dientes temporales y permanentes en la boca, lo cual puede corregir problemas en su etapa inicial a través de un tratamiento menos prolongado.

“El tipo y momento del tratamiento dependerán de las necesidades específicas del niño y de su capacidad para cooperar con las indicaciones del ortodoncista. Una evaluación temprana puede determinar el enfoque más adecuado para cada caso”, explican desde la Sociedad Española de Odontopediatría.

Así, no existe realmente una mejor edad para poner brackets, sino que estos se ponen en función de los factores antes descritos. Aún con todo, teniendo en cuenta que la mayoría de los niños y niñas responden a hitos evolutivos similares, existe una edad mínima que podría considerarse como la más usual.

¿Cuándo poner brackets a los niños y niñas? Por norma general, la edad para poner brackets es la adolescencia temprana (11-14 años), ya que los maxilares están en proceso de desarrollo y podemos corregir o reconducir las maloclusiones o las malposiciones dentales de una manera mucho más efectiva que en las edades adultas.

Edad mínima para poner brackets en niños

En el caso de la ortodoncia más tardía, esa que corresponde a una segunda fase, se toma como referencia el momento en el que la mayoría de los dientes definitivos han erupcionado. Al fin y al cabo, se trata de guiarlos hacia la posición idónea. De ahí que la mayoría de los brackets se coloquen a partir de los 10 años. Podríamos decir, salvo excepciones y casos particulares, que la mejor edad para poner brackets sería a partir de esta.

¿Qué pasa si se ponen brackets demasiado pronto?

Los principales riesgos son: desde la extensión del tratamiento por más tiempo del necesario, generando molestias al paciente; a la pérdida de eficacia del mismo o un mayor riesgo de padecer problemas de esmalte o encías (desmineralización, aparición de caries, gingivitis…), por la necesidad de mantener unos hábitos de higiene elevados durante más tiempo.

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¿Y si se ponen brackets demasiado tarde?

Actuar demasiado tarde impide que el tratamiento actúe con más rapidez y eficacia, pues a edades adultas resulta más complicado, por ejemplo, actuar sobre los huesos maxilares. Por otra parte, el desgaste dental propio al paso del tiempo puede dificultar la alineación correcta de las piezas dentales. 

¿Todos los niños necesitan brackets?

De la misma forma que no existe una edad mínima para poner brackets (aunque sí una recomendada por pura lógica del tratamiento), no todos los niños o niñas necesitan este tipo de tratamiento, tan siquiera cuando presentan problemas en la alineación de las piezas dentales (diastema, apiñamiento, rotaciones…) pues existen otras soluciones que pueden ser más eficaces y convenientes según qué casos. Una vez más, las fases de diagnóstico y valoración previas resultan fundamentales para optar por el tratamiento más adecuado al caso concreto.

Mejor edad para poner brackets en la adolescencia

Como decíamos más arriba, no suele ser usual poner brackets en niños de 8 años, pues muchos de ellos aún conservan los dientes de leche. La mejor edad para poner brackets suele ser entre los 11 y los 14 años, aunque dependerá de cada caso particular. 

Hasta qué edad se puede poner brackets

La edad para ortodoncia es muy subjetiva. De hecho, desde la aparición de las ortodoncias invisibles, son muchas las personas adultas que recurren a este tipo de tratamientos, pues resultan mucho más estéticos y cómodos. ¿Hasta qué edad se pueden poner brackets? La edad para poner brackets máxima podría fijarse en aquella donde el estado de salud de los dientes, los huesos o las encías comienzan a deteriorarse fruto del envejecimiento de los tejidos o de los huesos maxilares y, además, que a ese paciente le resulte dificultoso desempeñar altos hábitos de higiene que mantengan la salud bucodental en perfecto estado.

Diferencias entre poner brackets en niños, adolescentes y adultos

No es que existan tipos de brackets según la edad, es que existen tipos de tratamiento en función de las características del paciente y el punto de desarrollo en el que se encuentre su estructura ósea o sus piezas dentales.

Por ejemplo, mientras en los niños de seis a once años se apuesta por un tipo de ortodoncia interceptiva, pues se pretende guiar el crecimiento de los huesos maxilares para facilitar la evolución de los dientes definitivos, lo cual resulta sencillo pues el hueso es aún flexible; en adolescentes se opta por una ortodoncia correctiva porque ya han salido casi todos los dientes permanentes y estos se pueden mover con cierta rapidez y eficacia. En personas adultas, los huesos son más densos y maduros, por lo tanto, alinear los dientes puede resultar más costoso.

De hecho, es habitual que, tras un tratamiento de brackets en personas adultas, el paciente deba incorporar a sus hábitos diarios el uso de retenedores, ya sean fijos o removibles, de por vida.

Nuestro consejo es que, sea cual sea la edad, se acuda a un centro especializado en tratamientos de odontología donde se priorice el diagnóstico y el asesoramiento al paciente.

Irati Ibarrola

Irati Ibarrola

Odontóloga Ortodoncista. Postgrado de Ortodoncia Técnica Cervera: Experto en Ortodoncia Funcional, Aparatología Fija y Alineadores. Máster Europeo en Ortodoncia Clínica y Ortopedia. Colegiado nº 01000336

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