El síndrome de burnout o de desgaste profesional afecta muy especialmente a los profesionales sanitarios. Las consecuencias más inmediatas de este fenómeno son: el estrés permanente de buena parte de la plantilla, cuando no de ansiedad; un aumento de las bajas por incapacidad temporal y el incremento de los índices de rotación y absentismo. Es decir, un cóctel fatal que ahonda en los problemas de salud mental y en la calidad del servicio asistencial.
En los puestos de odontólogos de las clínicas dentales, la realidad no es muy diferente. La sobrecarga de trabajo debido a una sucesión de citas inabarcables o la falta de recursos y medios tecnológicos innovadores para facilitar el desarrollo de los tratamientos se convierten en elementos estructurales de presión sobre los profesionales del ramo.
También la falta de personal supone un problema y arrastra a las plantillas al agotamiento físico y emocional, y a las clínicas dentales, a la estandarización del servicio.
El impacto de esta realidad es triple: a los y las profesionales les aboca a un hastío que pone a prueba su vocación, a las clínicas dentales, al deterioro del servicio, y a los pacientes, a una merma en la calidad del trato y de los tratamientos recibidos.
Para abordar este problema a nivel organizativo, desde Klinik hemos implementado una estrategia con medidas concretas para la mejora continua. No se trata solo de poner solución a los problemas detectados al respecto, sino de actuar desde la prevención para favorecer la salud laboral de los equipos de trabajo y la salud de nuestros y nuestras pacientes.
La trampa de las clínicas «de producción»
A veces, el sistema de gestión del trabajo que adoptan las clínicas dentales se basa en una maximización de las citas a fin de hacer lo propio con los pacientes, el número de tratamientos llevados a cabo y, por ende, la facturación relacionada con estos últimos. Y esto es un error. Las probabilidades de aumentar el estrés en la plantilla son elevadas y, con este, la de favorecer un ambiente de trabajo en el que resulta muy difícil desarrollar la labor profesional con rigurosidad.
Señales de alerta en el trabajo odontólogo
Las señales de alerta pueden ser físicas, emocionales, sociales… Estas son algunas de las más comunes y de fácil detección:
- Agotamiento perpetuo y malestar: Sentir cansancio incluso antes de empezar la jornada de trabajo, así como molestias físicas como dolores de cabeza, problemas estomacales.
- Insomnio: Dificultad para dormir pensando en el trabajo efectuado o que se ha de llevar a cabo al día siguiente.
- Irritabilidad persistente: Relaciones tóxicas y poco amigables con supervisores, compañeros, pacientes o familiares de estos últimos.
- Presentismo y desmotivación: Distanciamiento mental de las tareas a ejecutar y de los propios pacientes; falta de rendimiento.
- Pérdida de empatía: Indiferencia ante los problemas, las dudas, las preocupaciones o las quejas de los pacientes.
- Absentismo y aislamiento en el servicio: Ausencia física del puesto de trabajo y/o distanciamiento para evitar el contacto directo con el resto del equipo; falta de capacidad para colaborar con los demás.
- Errores por distracción: Cometer fallos u olvidos en las fases de diagnóstico y tratamiento.
El impacto del estrés en la práctica clínica
El impacto directo de estas señales de burnout en la atención al paciente compromete no solo la calidad del servicio, sino la seguridad de las personas. El desgaste profesional tiene amplias repercusiones:
- Diagnósticos equivocados, lentitud a la hora de reaccionar ante un problema y errores de actuación, medicación, etc.
- Falta de comunicación con los pacientes debido a la falta de tiempo y de atención en las consultas, así como por una ausencia de motivación.
- Pérdida de confianza de los pacientes en el equipo profesional, acumulación de quejas formales, crisis de reputación.
- Sobrecarga de trabajo, conflictos internos constantes, dificultades en la organización diaria de las agendas, etc.
El origen del burnout en el trabajo en clínica dental
Son muchos los factores que pueden empujar el burnout en una clínica dental, sin embargo, existen tres decisivos:
Agendas saturadas y falta de tiempo por paciente
El burnout en los centros odontológicos comparte la misma base que el resto del sector sanitario. A las exigencias del trato continuo con personas y lo delicado del servicio prestado (pues estamos hablando de la salud de los y las pacientes) en un entorno de alta exigencia se suman la presión de las citas constantes y la carga física y mental de atender a muchos pacientes durante muchas horas sin poder ahondar en sus especificidades de manera conveniente.
Presión por objetivos económicos
La imposición de metas financieras poco realistas presionan la actividad del odontólogo y destruyen la relación de confianza con el paciente. Cuando la dirección de una clínica dental antepone la rentabilidad económica a la necesidad real de su equipo y de los pacientes, empuja a su planilla al conflicto ético y a una importante factura emocional.
Falta de apoyo y sensación de aislamiento profesional
El aislamiento dentro del entorno de trabajo supone la desmotivación y la salida de los y las profesionales. En Klinik, damos especial importancia al acompañamiento. Desde la dirección, se actúa como soporte técnico y emocional. Además, fomentamos la colaboración entre profesionales y los espacios comunes y reuniones de equipo para desarrollar la conexión entre compañeros. Esto nos ayuda no solo a generar ambientes de trabajo positivos, sino más seguros para nuestros pacientes.
Cómo combatimos el burnout desde nuestra clínica dental
Una cultura empresarial centrada en el cuidado no solo de los pacientes, sino del servicio profesional, es una cultura que rema a favor del bienestar de las personas y de la calidad de la prestación. De hecho, en Klinik se trabajan de manera constante seis variables fundamentales:
La importancia de trabajar con tiempos realistas
Trabajar con un número adecuado y controlado de citas diarias, que deje margen a posibles urgencias, es fundamental. El tiempo es un recurso valioso en odontología, como lo es disponer de la tecnología necesaria para ofrecer el diagnóstico más adecuado. Contar con los minutos suficientes por paciente permite prestar total atención a este y ganar seguridad a la hora de tomar decisiones.
Volver a tomar decisiones con criterio clínico
Un menor volumen de citas al día, un menor estrés durante la jornada de trabajo, impacta directamente en la calidad del servicio y, muy especialmente, en el criterio del profesional odontólogo. La toma de decisiones médicas complejas exige tiempo, incluso compartido con otros colegas de profesión o de ámbitos sanitarios complementarios, para interpretar pruebas y acertar con el diagnóstico.
Un entorno profesional que ayuda a prevenir el desgaste
Un entorno con agendas descongestionadas elimina uno de los grandes factores desencadenantes del estrés crónico: la sobrecarga sostenida. El odontólogo puede recuperar el control sobre su jornada laboral y experimentar una mayor realización personal. Este equilibrio frena la aparición del agotamiento emocional y de la despersonalización en el servicio.
Conciliación entre vida profesional y personal
Adoptamos medidas reales para favorecer la conciliación, la flexibilidad de turnos de trabajo y las rotaciones justas. La conciliación de la vida laboral y personal es un factor estratégico en nuestro sector, lo es para garantizar la viabilidad del servicio, la seguridad de los pacientes y el bienestar del equipo de trabajo.
Apoyo entre compañeros en el día a día
Fomentamos una cultura de equipos basada en la cooperación y en un liderazgo que se desarrolla desde el acompañamiento. Mantenemos canales de escucha activa constante, a través de reuniones periódicas tanto colectivas como individuales para detectar sobrecargas de trabajo o puntos de fricción. Y apostamos por la colaboración entre profesionales para ofrecer el mejor diagnóstico y tratamiento posible.
Tecnología y procesos que reducen la carga de trabajo
Hemos diseñado nuestro entorno de trabajo para dar cabida al equipamiento ergonómico necesario para garantizar no solo el bienestar y el descanso de los pacientes, sino también de los profesionales. E invertimos en tecnología de última generación para que la innovación sirva de acicate a los talentos. No solo como revulsivo para crecer profesionalmente de la mano de los mejores adelantos, sino para hacer de estos últimos aliados imprescindibles en la práctica diaria de la profesión.
En definitiva, combatir eficazmente el burnout en una clínica dental requiere la implementación de cambios profundos que vayan desde la optimización de las agendas y los tiempos de descansos (especialmente tras tratamientos largos o complejos, o cuando es necesario un proceso exhaustivo de desinfección del box) a la inversión en formación, tecnología y cultura de empresa.







