La verdadera excelencia en el ámbito de la odontología no se basa en el aumento de los y las pacientes, sino en la satisfacción de los atendidos por haber recibido el tratamiento adecuado en el momento idóneo. Es lo que hoy se denomina atención consciente, una tendencia que trata de huir de la calidad asistencial mediocre, aquella que se basa en una atención rápida y estandarizada, y sobre la que trabajamos en Klinik diariamente.
La calidad asistencial: de la atención rápida a la atención consciente
Aunque parezca sorprendente, aún hoy muchas organizaciones del ámbito sanitario sustentan su actividad sobre un objetivo corporativo aplastante: el de atender al mayor número de pacientes posible en el menor tiempo.
A pesar de que este modelo ha llevado a la quiebra a no pocas empresas, de que las redes sociales pueden desatar una crisis de reputación de la mano de testimonios defraudados y de que resulta muy difícil atraer y retener a talento cualificado con tales condiciones de trabajo (sin mencionar los aspectos éticos del mismo), algunas consultas abogan por esta estrategia.
En el ámbito de la salud bucodental, este modelo ha favorecido un servicio donde las agendas están tan ajustadas que no existe ni tan siquiera tiempo para atender una urgencia, además de otras desventajas. Algunas de ellas: el auge de tratamientos estandarizados en contra de la personalización y una elevada presión sobre los y las profesionales tal que les impide ejercer su trabajo con seguridad. La falta de tiempo para el paciente es falta de tiempo para ejercer la profesión con honestidad.
¿Qué implica la atención consciente?
La atención consciente implica, sobre todo, disponer del tiempo suficiente para escuchar, valorar, explicar, tratar y acompañar a cada persona durante todas las fases de tratamiento recomendado. Se trata, pues, de dedicar el tiempo necesario a cada paciente con el fin de:
- Realizar una evaluación rigurosa del problema.
- Individualizar el tratamiento para personalizarlo al máximo y garantizar su eficacia y el bienestar y comodidad del paciente.
- Favorecer un enfoque de calidad asistencial que mejore los resultados, la satisfacción de los y las pacientes, también de los profesionales, y la sostenibilidad empresarial a largo plazo.
El valor del tiempo en el trabajo odontólogo
En el trabajo del odontólogo, la calidad del servicio, de la intervención…, depende en gran medida del trato humano, de la interacción entre profesional y paciente. Resultan vitales las primeras fases de diálogo y exploración a fin de mejorar el diagnóstico, así como la comunicación fluida para adaptar por completo el tratamiento a las necesidades y expectativas del paciente.
Cómo influye el tiempo en la calidad de los resultados
Cuando un profesional dispone de poco tiempo para comprender al paciente (pues este último debe explicar los síntomas, plantear sus dudas y temores, etc. en un ambiente de libertad, comprensión y seguridad psicológica) disminuye la confianza y la implicación del paciente en su propio tratamiento y en el proceso de recuperación.
Cómo mejora tu práctica clínica cuando no hay prisas
Existen indicadores tradicionales que miden el éxito de una actividad a través de valores caducos o, al menos, incompletos. El número de pacientes atendidos al cabo de un mes o la facturación por tratamiento no deberían analizarse de forma aislada, sino junto a otros KPI como el grado de fidelización de los pacientes, la satisfacción trasladada por estos o el nivel de rotación de los talentos que trabajan en el equipo clínico.
Este tipo de indicadores dan cuenta de que dotar del tiempo suficiente al equipo de odontología durante cada consulta o intervención tienen un impacto positivo sobre el servicio, desde la calidad percibida a los resultados obtenidos. Sentirse escuchado, comprendido, entender la finalidad de los tratamientos, su idoneidad frente a otras opciones para cada caso concreto…, hacen partícipes a los pacientes de decisiones terapéuticas. Estas, además, son bien informadas, pues dichas personas sienten plena confianza en los profesionales que les atienden.
La rentabilidad no se mide en número de pacientes atendidos cada día, sino en su satisfacción, confianza y fidelidad.
No solo eso, una agenda saturada de citas incrementa la sensación de agotamiento profesional. Así pues, ya no solo se trata de la falta de tiempo para realizar un buen diagnóstico o de la falta de personalización del tratamiento, tampoco de manera exclusiva de la incapacidad para establecer relaciones de confianza duraderas. Se trata, además, de que la falta de tiempo favorece la aparición del temido burnout o síndrome del trabajador quemado.
Así pues, dedicar más tiempo a cada paciente no representa una pérdida de productividad. Al contrario, apuntala la sostenibilidad del servicio a largo plazo de la mano de un mayor criterio clínico y una vocación sanitaria de atención al paciente.
Menos presión, más criterio clínico
Contar con el tiempo suficiente puede convertirse en una importante ventaja competitiva. La atención personalizada desarrolla mayores niveles de satisfacción ante el trato recibido, pues el profesional odontólogo puede dedicar más recursos a las fases de diagnóstico y búsqueda del tratamiento más adecuado. Es más, tiene tiempo para plantear sus observaciones a otros colegas, compartir opiniones y puntos de vista y validar así la opción planteada en un primer momento como la más idónea para cada caso.
Por su parte, el paciente tiende a recomendar la clínica dental a familiares y amigos y aumenta su confianza en el equipo y, con ella, su fidelización. No hay que olvidar que la experiencia atesorada constituye uno de los principales elementos de valor añadido.
Reconectando con la vocación sanitaria
¿Cuántos profesionales de la salud dental se han planteado dejar su actividad ante la presión que ejerce una forma de trabajar diametralmente opuesta a sus códigos éticos y a su estilo de vida? La percepción de calidad de un trabajo se basa en el trato personal, en el servicio cuidado o sosegado… Porque todo ello permite reducir los errores al identificar factores de riesgo que inicialmente podrían pasar desapercibidos, así como detectar necesidades adicionales del paciente que pueden ser abordados incluso por otros profesionales de ámbitos sanitarios complementarios, ofreciendo así una respuesta integral y más efectiva a la problemática del paciente.
Sin duda, la presión constante por atender pacientes de manera acelerada constituye uno de los factores asociados al desgaste emocional entre los profesionales de la salud bucodental y del ámbito sanitario en general.
Trabajar con tiempos adecuados permite recuperar el sentido de la práctica profesional, mejorar la calidad de los tratamientos y aumentar la satisfacción laboral del propio talento y de los pacientes.
Equilibrio entre desarrollo profesional y vida personal
No solo se trata de disponer de tiempo de calidad para poder desarrollar el trabajo diario, al fin y al cabo, de ello, del rigor y profundidad del servicio, depende la salud y bienestar de los pacientes. Se trata además de disponer del tiempo necesario para vivir con plenitud, para desarrollar la vida personal y familiar de manera tan plena como la profesional. Las ventajas de este equilibrio, de esta capacidad para conciliar, que en Klinik tratamos de priorizar día a día, se dejan notar no solo en los profesionales y en su práctica diaria, sino en los propios pacientes y en el futuro de la clínica.
Beneficios para los pacientes:
Un profesional satisfecho con sus condiciones de trabajo, que conquista ese equilibrio entre vida personal, familiar y profesional, desarrolla su labor de forma más comprometida, humana, cercana y personalizada. Esta condición aporta a los pacientes las siguientes ventajas:
- Recibe una valoración clínica más exhaustiva e individualizada.
- Obtiene un diagnóstico funcional más preciso y personalizado.
- Comprende mejor el origen de su problema y el plan de tratamiento.
- Participa activamente en la toma de decisiones sobre su recuperación.
- Dispone de más tiempo para resolver dudas y expresar sus preocupaciones.
- Mejora la adherencia a las recomendaciones terapéuticas.
- Aumenta la confianza en el profesional y en el tratamiento.
- Obtiene mejores resultados y una mayor satisfacción con la atención recibida.
- Reduce el riesgo de recaídas gracias a una mejor educación en prevención y autocuidado.
Beneficios para la clínica dental:
Sin duda, de esta forma se incrementa la calidad asistencial percibida por los pacientes, lo que redunda en innumerables ventajas para la clínica dental. Las más destacadas son aquellas que mejoran la reputación de la marca y la pervivencia de la clínica:
- Favorece la fidelización y la continuidad del servicio.
- Genera un mayor número de recomendaciones por parte de pacientes satisfechos.
- Refuerza la reputación de la clínica como centro de atención personalizada y de excelencia.
- Disminuye las reclamaciones derivadas de problemas de comunicación o expectativas no resueltas.
- Permite diferenciarse de modelos asistenciales basados exclusivamente en el volumen de pacientes y en soluciones estandarizadas.
- Mejora los resultados, un indicador cada vez más relevante en los modelos de atención basada en valor.
- Reduce el desgaste profesional y el riesgo de burnout del equipo asistencial, lo cual favorece la retención de talento.
- Favorece un entorno de trabajo más satisfactorio y una mayor estabilidad del personal, convirtiéndose así en un referente de empleabilidad dentro del sector.
- Contribuye a un crecimiento empresarial sostenible, basado en la confianza, la calidad y la experiencia del paciente.
Diagnósticos más completos, tratamientos mejor planificados
Atender a cada paciente con el tiempo que merece ayuda a los profesionales a realizar una valoración más completa, identificar con mayor precisión los factores que contribuyen al problema de salud y los riesgos asociados, establecer objetivos consensuados y adaptar el tratamiento a la evolución individual de cada persona.
Además, disponer del tiempo necesario para cada consulta facilita una comunicación más efectiva y fortalece la relación de confianza, uno de los factores que más influye no solo en la adherencia al tratamiento y en los resultados, sino en la fidelización de los pacientes.
El profesional con tiempo puede resolver dudas, comprobar la correcta ejecución de las intervenciones y tomar decisiones basadas en una evaluación continua. Un enfoque que no solo incrementa la calidad del servicio, sino que también devuelve al profesional la posibilidad de ejercer plenamente su trabajo, con una atención plena centrada en la persona.
La atención consciente en Klinik marca la diferencia entre tratar y ofrecer soluciones integrales gracias a la disponibilidad del tiempo necesario, una visión global de la salud bucodental y a la coordinación entre áreas para tratamientos completos.
Klinik ha nacido para cuidar, no para vender
Una atención consciente no implica reducir el margen de beneficios, sino redefinir el concepto de práctica odontológica para generar un sentimiento de confianza entre la población. Un indicador que genera valor económico y social a medio y largo plazo de la mano de tratamientos ineficaces y la menor rotación y desasosiego de los pacientes ante un aumento de la credibilidad.
Es decir, una atención consciente redunda en un servicio basado en:
- Más confianza y más comunicación.
- Tratamientos mejor explicados y mejor comprendidos.
- Resultados idóneos que generan fidelización a largo plazo y confianza.
Un modelo de asistencia centrado en la personas es un modelo capaz de ofrecer una atención basada en la escucha, la personalización y construcción de una relación de confianza para con el paciente y para con los talentos que forman parte del equipo profesional. Es, en definitiva, un activo de calidad.







